Mi lugar en el mundo

Creo que era un fin de semana de Julio de 1968. Viajábamos, desde Córdoba, los 4 amigos en el coche de Diego. Era la primera vez que íbamos a ese insólito lugar; yo el más joven, con mis 17 años.

Algunas imágenes de la Mariápolis Lia, hoy.

Llegamos al pueblito de O’Higgins, perdido en la inmensidad de la pampa, ya casi al atardecer. Nos detuvimos en la “estación de servicio” –si a ese parador semi abandonado se lo podía definir así– para preguntar dónde quedaba la “Mariápolis”, un nombre más bien insólito en ese pueblito tan aislado del mundo. Parecía que ya no había nadie en esa “estación”, hasta que descubrimos unas piernas que asomaban por debajo de un vehículo estacionado. Un mecánico, pensamos. “Disculpe, jefe, ¿sabe usted dónde queda la Mariápolis?”, preguntamos. De abajo del auto apareció una cara ennegrecida por la oscuridad y por el hollín del motor que estaba arreglando.

No olvidaré nunca ese rostro sucio, pero con una sonrisa más amplia que la pampa y dos ojos que iluminaban esa oscura estación. Era César, riojano, quien junto a un pequeño grupo de pioneros llenos de entusiasmo y de coraje había comenzado la aventura de la Mariápolis: ¡la ciudadela de María en la Argentina! Como era ya hora de terminar su trabajo, y para aprovechar el pasaje en coche, él mismo nos condujo hasta el viejo convento que los padres capuchinos habían donado al Movimiento de los Focolares.

Un grupo de pioneros de la Mariápolis de O’Higgins (quién me descubre en medio del grupo?!)

Recojo, al montón, algunos recuerdos que todavía conservo: llegar de noche sin luz eléctrica, la alegría de la acogida, una cena frugal en un inmenso comedor rectangular con las mesas de madera oscura y los bancos empotrados en la pared, la comida que pasaba de la enorme cocina al comedor a través de una pequeña ventana, un teléfono negro de los años ’40 que funcionaba a manija, una gran escalera que llevaba hacía el primer piso con largos corredores con muchas puertas cerradas, habitaciones y baños como los de un cuartel, vizcachas en la ruta, comadrejas iluminadas por las velas, ratones por doquier …

En ese contexto que podría definir “tétrico”, donde faltaba casi lo indispensable para subsistir, allí, en el último lugar del mundo, perdido en la inmensidad de la pampa, allí, donde todo parecía derrumbado y abandonado … Allí, justamente allí, experimentamos tan fuerte la presencia de “Dios entre nosotros” que me juré a mí mismo –y sin dudar– que allí regresaría apenas terminados mis estudios, pues había encontrado mi lugar en el mundo: “Allí, donde dos o tres están reunidos en Su nombre”.

Gustavo E. Clariá

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Acerca de Gustavo Clariá 66 Articles
Nato a Códoba, Argentina, nonno piemontese, economista, comunicatore, scrittore. Ho vissuto la metà della mia vita in Europa (Italia in particolare) e l'altra in America Latina. Giramondo, aperto alla conoscenza di altre culture. La unidad de la familia humana, en el respeto de la diversidad, es mi horizonte. Cerco, quindi, di vivere la mia giornata "costruendo rapporti" di concordia e di unità. Il mio contributo alla pace.

47 Comments

  1. Holaaaaaa… te abandoné unos días,… desde el día del maestro 🤦‍♀️… ya te contestaba hoy, y mañana y al otro día y así llegamos a hoy,… qué bueno que tu insistencia es casi milagrosa, como el hecho natural de la parición en los animales,… cada vez que te leo me vuelve la calidez de la vida… gracias por eso… sigo leyendo los demás de a poco.

  2. Tan jovencito y ya compenetrado en el movimiento de los focolares
    Admiro tu vocación de servicio a los demás. A vos es difícil reconocerte pero creo que seas el de celeste a rayas cerca de la guitarra . El Moreno le parece a Ceferino. Gracias x tan lindos recuerdos y que hermosa esta ahora lo que era un convento.

  3. Bello Giov certo quando si incontra Gesù subito sei rapito da Lui …………e vorresti rimanere lì con lui. ..,……,……… Quando succede questo penso sempre alle famose tre tende del Vangelo !!!! Bello grazie ! 😀😀👍🏻💪

  4. Gustavo que hermoso!! También tuve la posibilidad de pasar muchos años de mí vida allí. Un boceto de ciudad justa y armoniosa!

  5. Hola GUSTAVO Claria..primero agradecerte mucho !!! Éramos muy flacos todo los muchachos. A TU la estaba el que hacía del perrito que lloraba .También CEFERINO de Paraguay el negro Pellicer de Satiago de Estero!! U por su puesto nuestro querido y recordado el Profesor Nucho..Que lindo recuerdo Gustavo!

  6. Qué lindo revivir ese momento tan nodal en tu vida y qué lejos estabamos nosotros de entenderlo. Me encanto …”una sonrisa mas grande que la pampa”

  7. Qué lindo relato.
    El año pasado fui con Daniel y lo esencial no ha cambiado. Se respira el mismo clima.
    Recordá que el Paco fué cuando también tenía 17 años y lo visitabamos seguido. En una fuimos con todos en una Tráfic que me prestó Pepe Tobal, cumplíamos las bodas de oro y renovamos con misa y ceremonia nuestro casamiento.
    Muchos recuerdos lindos.

  8. Qué lindo lo que contás, Gustavo! Creo que cada uno de los que hemos estado allí podemos contar lo mismo pero con otros matices. O’Higgins nos marcó para siempre. Conozco amigos que han también han hecho la experiencia. Lo único que les queda en la vida es la experiencia vivida allí.

  9. En esa foto hay varios conocidos, Lobi, Ceferino, Jorge Scándolo, Rubén Ruiz Díaz, Tito (flaquito), Mario Garcete, José Garnica, Horacito Cayo, Charles… y otros. Y por supuesto el gran Nuccio!

  10. Realmente es así como recuerdo la primera vez en la Mariápolis. No sé si con tantos ratones pero con ese clima de unidad y de felicidad que aún perdura. Se lo voy a mandar a mamá que seguramente ella tiene ese mismo recuerdo. Un abrazo querido amigo.

  11. Cada uno toma su camino, pero el ideal marca la vida de cada uno. Pienso que la experiencia es única. Chiara ha marcado a muchos con fuego y debemos dar siempre gracias a Dios por ello.

  12. Gustavo querido, muchas gracias.
    Te cuento que a mí me caben exactamente tus palabras cuando llegué a visitar la Fazenda Las Canteras en Dean Funes la primera vez en enero de 2008: Al terminar mis estudios, ya estando de novio, regresé para una experiencia de 15 días que se terminó extendiendo un poquito… 😀😀
    Hasta hoy y para toda la vida con la gracia de Dios.

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